¿Listos para la visita del Ratón Pérez?

¡La edad de la fealdad! decían los grandes, cuando veían que los más pequeños habíamos comenzado a perder los dientes de leche. Todavía recuerdo esos días y aunque a veces era un poquito doloroso, resultaba interesante ponerse a negociar con el famoso Ratón Pérez, que a cambio de dejarnos sin una linda sonrisa, nos entregaba unas moneditas y si teníamos más suerte, hasta un billete.

Ahora que soy grande, quizás más de lo que quisiera, sé que estas visitas eran y siguen siendo, la forma como los padres tratamos de hacer más llevadera esta situación que es parte inevitable del crecimiento de los niños. Y qué mejor que la magia, personajes fantásticos como el Hada de los Dientes o cualquier artículo que le de un toque de emoción, a la llegada de los dientes que adornarán el resto de nuestras sonrisas.

Conservar los dientes de los chicos es una costumbre muy común entre la familias. Quizás es una forma de quedaros con un pedacito de evidencia de que esos seres que tanto amamos y que crecen tan rápido, alguna vez fueron chiquitos. Sin embargo, ahora también podría ser una forma de cuidar su salud en un futuro, ya que los dientes de leche son una fuente muy importante de células madre, que como ocurre con el cordón umbilical, podrían ayudar a tratar enfermedades, según estudios realizados.

La odontóloga Cecilia Mayacela explica que en el 2013, se encontró que la pulpa de los dientes de los niños es muy rica en células madre, pero éstas deben extraerse mediante un proceso especial en el cual no se debe esperar a que el diente se caiga por sí solo; sino que debe ser extraído antes, por parte de expertos en recoger, almacenar y preservar las células (criopreservación). 

Como vemos, conservar los dientes de los niños ya no sería solo un asunto sentimental, sino que podría convertirse en una especie de «seguro de vida». Mientras tanto, la ciencia sigue avanzando y nosotros podemos seguir preparándonos para recibir la visita del Ratón Pérez.

 

Tips de la experta
Cecilia Mayacela – Odontóloga

0995940802
IG: od.ceciliamayacelapare
    • El miedo de los niños es heredado generalmente por los padres, por eso es importante no amenazarlos con llevarlos al dentista a que les saquen los dientes.
    • Desde los 6 meses, es importante llevarlos a un control con el odontopediatra dos veces al año, así los niños se  familiarizarán con estas visitas y no tendrán miedo.
    • Cuando llega el cambio de dientes, los padres pueden “ayudar”, moviéndolos con las manos limpias; así la raíz se reabsorberá de mejor manera.
    • Generalmente los dientes se caen solos, pero cuando notamos que el diente definitivo ya ha brotado y aún así se mantiene el de leche, es mejor acudir al odontólogo.
    • Es normal que haya un mínimo flujo de sangre cuando se cae un diente. Es importante no asustarse ni asustar a los niños. Basta con colocar una gasa y presionar con la misma lengua del niño por un minuto.

    Vacano

    Apasionada del diseño y la moda. Comunicadora y periodista.

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